CÓMO CREAR UN ARMARIO CÁPSULA FUNCIONAL PERSONALIZADO                  

Define tu estilo personal:
Elige tus básicos esenciales:

Revisa tu armario actual:

Antes de comprar nada nuevo, dedica tiempo a analizar lo que ya tienes. Identifica aquellas prendas que realmente amas y que reflejan tu estilo, y descarta las que ya no usas o no se adaptan a tus necesidades. Este paso es crucial para crear un armario cápsula funcional y elegante después de los 45 años, ya que te ayudará a partir de una base sólida.

Tu armario debe reflejar quién eres en esta etapa de tu vida. Si prefieres un estilo clásico, casual o moderno, esto influirá en las prendas que selecciones. Recuerda que no hay una fórmula única; cada mujer tiene necesidades diferentes, y lo importante es que las piezas seleccionadas resalten tu personalidad y te hagan sentir bien.

Aunque cada armario cápsula debe adaptarse al estilo único de cada persona, hay ciertas prendas que suelen ser imprescindibles. Estas piezas deben variar según la temporada (primavera/verano o otoño/invierno) y adaptarse a tu clima y estilo de vida.

Es una de las patas más variables en toda esta teoría. Donna Karan apostó por siete, un número bien reducido que podría entenderse como una suerte de esqueleto, pero la horquilla llega hasta las 40 piezas, siendo el 30 un número bastante popular en los manuales que se pueden encontrar. En su libro, Martín propone moverse entre las 33 y las 40 piezas, entre las que se incluyen zapatos y complementos (aunque quedan fuera la ropa interior y la de deporte, y otras prendas más específicas, como vestidos de fiesta y otras piezas que sean de uso puntual). El reto está en vestirse únicamente con ese número de prendas toda una temporada, llegando a sobrevivir muchas de ellas al cambio de estación. Por ejemplo, unos vaqueros pueden formar parte tanto del armario cápsula de verano como de invierno, mientras que una falda ligera de flores estará en el primero, pero en el segundo se cambiará por un abrigo extra. Es un juego de ecuaciones estéticas en las que, debido a la limitación del númerolos colores básicos suelen ser grandes aliados, así como hechuras no excesivamente marcadas.

De nuevo, es una cuestión que divide la opinión de quienes se acercan o incluso trabajan con el armario cápsula, pero el acuerdo generalizado es que hay que huir de lo efímero. Para Martín, “si queremos un buen fondo de armario y prendas clave, no podemos tener en nuestro armario todas las tendencias que vamos viendo; eso no funciona”, comenta. “Lo ideal es saber qué es lo que sí va con nosotras y lo que no, para no tener ropa abandonada en el armario”. Esa idea de conocimiento y personalización es la que también está en el discurso de Yllera, que alude también a la rapidez del mercado y al “ritmo de consumo que tenemos interiorizado y del que ni nos damos cuenta”. “Esto es relativamente nuevo, porque hace no tanto, las tendencias duraban unas temporadas e iban evolucionando, pero poco a poco”, explica. “Una marca tenía una personalidad determinada y variaba manteniendo un código reconocible. Ahora la mayoría de las marcas son irreconocibles de un año a otro, ya sea porque cambian de diseñador, o porque el diseñador cambia de estilo forzado por el consejo de administración buscando el eterno hype”.





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